El mito del terreno neutral
- KayLeigh Fitzgerald
- 9 ago 2025
- 3 Min. de lectura
No estás hecho para ser neutral. Estás hecho para ser libre.
Nos gusta imaginar que la neutralidad es un lugar seguro donde estar. Un sitio por encima de la refriega. Una cresta alta y silenciosa desde la que podemos ver “todos los lados” con claridad, sin ser arrastrados por el conflicto de abajo.
Pero Paulo Freire nos recuerda que no existe una cresta fuera de la historia:
"Lavarse las manos ante el conflicto entre los poderosos y los oprimidos, significa ponerse del lado de los poderosos, no ser neutral."
Elegir no elegir es, en sí mismo, una elección—una que inclina la balanza hacia quienes ya poseen el peso del poder. Lo llamamos "equilibrio", "objetividad", "mantenerse al margen de la política". Pero en realidad significa permanecer dentro de los límites que la opresión dibuja para nosotros.
La cadena de la neutralidad
La neutralidad se siente segura porque nos protege de la confrontación. Pero esa seguridad es una ilusión: es la comodidad de la cadena. La cadena dice: No hables demasiado alto. No nombres lo que ves. No alteres el orden que mantiene a otros en su lugar.
Paulo Freire advirtió que esta pasividad no es inocua: es un mecanismo de control. Mantiene a los oprimidos en su sitio y deja los privilegios sin cuestionar. Nos enseña a desconfiar de nuestra ira, a enterrar nuestras preguntas, a valorar la “civilidad” por encima de la verdad.
Anna Baltzer vivió mucho tiempo dentro de esta ilusión. Creía ser una pacificadora, alguien que podía ayudar a que “ambos lados” se entendieran… hasta que fue a Palestina. Allí estuvo en controles militares donde madres sostenían bebés moribundos, vio muros que separaban a las familias, y presenció cómo la resistencia era aplastada con fuerza militar. Empezó a comprender lo que Freire quería decir: que la “neutralidad” no la mantenía por encima de la injusticia, sino firmemente del lado de quienes la imponían.
La rabia es una brújula
Tu rabia no es un defecto: es una señal. Señala lo que ha sido robado, roto o encarcelado.
Cuando las calles de Ferguson se levantaron tras el asesinato de Michael Brown, Baltzer reconoció el mismo latido que sintió en Palestina: el duelo transformándose en acción colectiva. La rabia, cuando se sostiene con claridad, no es solo fuego—es una fragua. Forja movimientos, afina la visión y disipa la niebla del falso equilibrio.
Las contradicciones son sagradas
No somos puros. No somos perfectos. Somos humanos, lo que significa que somos un nudo de contradicciones. Baltzer creció como sionista, llevando las historias de supervivencia de su abuela durante el terror nazi como luz guía. Y sin embargo, en Palestina, vio esas mismas narrativas usadas como armas para justificar el desplazamiento de otro pueblo. Afrontar esta contradicción no fue traición—fue liberación. Como lo llamó Freire, la práctica del devenir. Y como nos muestra Angela Davis, la liberación nunca es estática: es colectiva, iterativa y siempre incómoda.
Eligiendo la libertad sobre la neutralidad
Romper la cadena de la neutralidad es tomar partido—no contra un pueblo, sino contra la injusticia misma. Baltzer ofrece una clave sencilla: mira quién tiene el poder y quién no. Ponte del lado de quienes se les niegan los derechos que otros dan por sentados. La neutralidad puede parecer estar quieto, pero no lo es: es dejarse llevar por la corriente del statu quo. Tomar partido es la única manera de nadar contra ella. Recuerda: No estás hecho para ser neutral. Estás hecho para ser libre. Y la libertad exige que hablemos, actuemos y arriesguemos en nombre de la justicia.
Citations
Mira el video (inglés) de Anna Baltzer's aquí:
Aprender más sobre las ideas de Paulo Freire:
Video de YouTube en español: La pedagogía del oprimido | Paulo Freire con Frei Betto www.youtube.com › watch
Video en inglés: The Pedagogy of the Oppressed (Paulo Freire, Education)
Resumen del libro (inglés): Book Summary: Pedagogy of the Oppressed





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